El derecho a la protección del honor frente a los delitos de calumnias e injurias.

 

El artículo 18 de la Constitución Española garantiza a todos los ciudadanos el disfrute de los derechos al honor, a la intimidad personal y familiar, a la propia imagen y a la inviolabilidad del domicilio. Se trata de derechos básicos para que las personas puedan desarrollar su vida sabiendo que su dignidad e intimidad están protegidas por el ordenamiento jurídico.

 

 

Centrándonos en el primero de ellos, el derecho al honor, podríamos definirlo como aquel derecho que tenemos todos a ser tratados con respeto y a no sufrir desconsideraciones que puedan menoscabar la estima e imagen que los demás tienen de nosotros. En Abogados Portaley, podemos asesorarle en todos los aspectos relacionados con el Derecho Penal, Derecho al honor y más concretamente en las calumnias e injurias.

 

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Los ataques más directos y graves contra el derecho al honor aparecen tipificados en el Código Penal como delitos bajo dos figuras: las calumnias y las injurias.

 

La calumnia no es otra cosa que la atribución de un delito a una persona cuando el autor de la afirmación miente a sabiendas o no está del todo seguro de la veracidad de sus palabras (lo que se denomina actuar, en términos legales, con temerario desprecio hacia la verdad).

 

La injuria, por su parte, consiste en el comentario ofensivo dirigido contra otra persona, de manera que su consideración ante los demás podría verse seriamente perjudicada. Es el caso de los insultos graves, por ejemplo.

 

Sin embargo, la Constitución también reconoce el derecho a la libertad de expresión, de ahí que sea frecuente que se produzcan conflictos entre ambos derechos, esto es, entre el derecho al honor y a la libertad de expresión. En ese caso serán los jueces quienes deberán decidir, en último término, cuál de los dos debe prevalecer, para lo que tendrán en cuenta el posible ánimo informativo del presunto calumniador o injuriante, la gravedad de los comentarios, el perdón del ofendido, etc…

 

Ahora quisiera detenerme en dos cuestiones prácticas que plantean estos delitos. De un lado, el Código Penal exige que el afectado, si quiere que los hechos sean juzgados, tiene que personarse en el procedimiento penal, lo que hará mediante la presentación de una querella (sólo se procede de oficio cuando la ofensa se ha dirigido contra una autoridad o funcionario público).

Por otro lado, el anonimato que permiten las nuevas tecnologías y su extraordinaria difusión ha propiciado un aumento considerable de este tipo de conductas. Usted debe saber que es posible seguir el rastro de los comentarios que contra su persona se hayan publicado en internet. No siempre será sencillo demostrarlo, por supuesto, pero existen huellas digitales que en muchos casos permiten identificar al responsable.

En Abogados Portaley tenemos experiencia con este tipo de casos, no sólo con las calumnias y las injurias que podríamos denominar tradicionales (las vertidas en un periódico escrito o las dirigidas en persona contra alguien, por ejemplo), sino también con las que podemos encontrar en las redes sociales o cualquier otra página de Internet.

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